¿Qué son los Alimentos Sostenibles?

Todos formamos parte del Sistema Agroalimentario y juntos podemos conseguir que sea más sostenible.

Los consumidores están cada vez más preocupados por cómo afectan sus hábitos de consumo en el entorno, y esto también incluye a la alimentación.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), junto a otras organizaciones europeas miembro de la Organización Europea de Asociaciones de Consumidores (BEUC), realizaron una encuesta a finales de 2019 en 11 países, para conocer los hábitos y el interés de los ciudadanos en relación a la alimentación sostenible.

Los resultados de la encuesta muestran que los consumidores españoles prestan más atención a los aspectos ambientales relacionados con la alimentación, y que están dispuestos a cambiar sus hábitos para reducir el desperdicio alimentario y priorizar el consumo y la compra de productos de origen vegetal.

Sin embargo, el precio de los productos sigue siendo un freno ante este cambio y es un aspecto complejo, porque una alimentación que favorezca la sostenibilidad no debería ser un lujo, y, por otro lado, los agricultores y ganaderos, el primer eslabón de la cadena agroalimentaria, deberían recibir precios justos por su gran trabajo.

La falta de información también es otra barrera con la que se encuentra el consumidor y, de igual manera, la “infoxicación”, porque entre tantas etiquetas ambientales y sociales, al final, el mensaje se diluye y se hace más confuso.

Y el consumidor ya no sabe si su elección es realmente sostenible. Demanda más información, sí, pero una información más clara.

Sostenibilidad en el Sistema Agroalimentario

Para poner un poco de luz en este tema, lo primero que hay que tener en cuenta es que los alimentos forman parte del Sistema Agroalimentario. Es decir, estamos hablando de un sistema, y como todo sistema tiene 3 partes: elementos, interconexiones y un objetivo o propósito.

El objetivo del Sistema Agroalimentario es alimentar a la sociedad, de forma segura, saludable y sostenible. Realmente, es un gran reto.

Como consumidor, vemos el producto (alimento) en el lineal de un supermercado o en una tienda del barrio, pero eso es sólo el final de la cadena. ¿Cómo ha llegado ese producto hasta ahí?

El siguiente esquema creo que visualiza muy bien todas las fases por las que pasa el producto hasta que llega al punto de venta y pasa a nuestras manos como consumidores, es lo que llamamos el ciclo de vida del producto.

“La distribución agroalimentaria y transformaciones estratégicas en la cadena de valor”. Publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 2008.

El estudio “La distribución agroalimentaria y transformaciones estratégicas en la cadena de valor”, aunque publicado en 2008 por el Ministerio de Agricultura, incluye este esquema que considero claro y objetivo, y que permite entender el camino del producto agroalimentario hasta nuestra bolsa de la compra.

Los operadores en origen son las entidades que realizan su actividad en las zonas de producción, o cerca de ellas. Los operadores en destino, son aquéllas que su actividad se desarrolla en las zonas de consumo.

Cada una de las “cajas” del esquema son los elementos del sistema agroalimentario. Las flechas azules muestran las interconexiones, y hacen referencia principalmente al transporte.

Generalmente, cuando pensamos en alimentos sostenibles como consumidor, nos centramos en la parte de producción y en el modelo productivo, y los asociamos a productos que han tenido un menor impacto ambiental durante esta fase. Así, los productos ecológicos suelen asociarse a productos más sostenibles, ya que para su producción se han seguido requisitos ambientales más estrictos.

Sin embargo, la Sostenibilidad en la alimentación es más compleja de lo que, en un principio, pueda parecer, como hemos visto en este esquema. Y debe tenerse en cuenta también en las fases de distribución y consumo.

Por ejemplo, ¿qué es más sostenible? ¿un producto ecológico (siguiendo los estándares europeos) que proceda de Australia, o con ingredientes producidos en Asia, o un producto convencional producido localmente? Pues habría que verlo. Desde luego, las emisiones por transporte serán mucho mayores en el producto ecológico importado. Pero además habría que revisar los productos que se han utilizado para su producción (insumos agrícolas) y la procedencia de los mismos. Y si nos ponemos exigentes, hasta el tipo de energía utilizada para su producción o el consumo de agua.

Y no sólo eso, porque la Sostenibilidad no sólo trata el aspecto ambiental. Junto con la nutrición y el medioambiente, incorpora también los aspectos económicos, socioculturales, de seguridad alimentaria, hasta los envases y el desperdicio alimentario.

La Responsabilidad del Consumidor

Como vemos también en el esquema anterior, la última fase del Sistema Agroalimentario es el consumidor. En el punto de venta, la responsabilidad sobre el producto pasa del productor (incluyendo aquí a todas las entidades de las fases de producción y distribución) al consumidor.

Esto significa que, como consumidores, adquirimos la responsabilidad sobre el producto una vez está en nuestras manos.

Nuestra elección sobre qué producto comprar puede potenciar la sostenibilidad del sistema en relación a las fases de producción y distribución. Podemos reducir los impactos ambientales, económicos y sociales con nuestra elección del producto.

Sin embargo, una vez comprado, los impactos sobre el uso del producto son cosa nuestra. Cómo conservamos los alimentos que compramos, las cantidades que compramos, los alimentos que no aprovechamos, cómo gestionamos los envases (si los reducimos, los reutilizamos o los separamos correctamente), todo ello contribuye también a la sostenibilidad del sistema.

Por lo tanto, es una labor de todos, porque todos somos parte de este sistema fundamental.

Todos somos necesarios para que la sostenibilidad sea el resultado.

Recomendaciones para una alimentación sostenible

Entonces ¿qué podemos hacer como consumidores?

La OCU propone “10 principios para una alimentación sostenible”. Además, aquí os comparto algunas ideas siguiendo el ciclo de vida del producto agroalimentario:

  • Producción: Priorizar modelos de producción que reduzcan los impactos ambientales y sociales. Los productos ecológicos (certificados según los estándares europeos – el sello de la hojita verde con las estrellas-) favorecen la sostenibilidad en la fase de producción. Pero también, los productos con Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida, que ponen en valor los productos regionales y favorecen el desarrollo de esas zonas. Y también los productos de temporada y los productos de variedades autóctonas (en el caso de frutas y hortalizas) o de razas autóctonas (en el caso de la ganadería), ya que se adaptan mejor al entorno de la zona y se recupera el conocimiento local.

  • Transformación: Aunque la transformación se incluye en el esquema dentro de la Distribución, realmente se trata de una fase intermedia entre la producción y la distribución. La transformación, como su nombre indica, se centra en transformar el producto primario. Lo primero que podemos pensar como consumidores es en los productos procesados, pero la transformación abarca mucho más y cumple varias funciones esenciales:
    • Seguridad alimentaria: Los productos primarios pasan por una serie de tratamientos que hacen que el producto final sea seguro para la salud. Es el caso de la leche, por ejemplo, que pasa por tratamientos térmicos.
    • Conservación: Con estos tratamientos, se alarga la vida útil del producto y, con ello, se reduce el desperdicio alimentario. Por ejemplo, los yogures o el queso son una forma de conservar la leche por más tiempo. De igual manera ocurre con las mermeladas, las conservas o los productos congelados.
    • Protección: En ocasiones, los productos primarios pasan por tratamientos y procesos para proteger el producto durante su transporte y, con ello, también se alarga su vida útil. Se incluye aquí el envasado, un tema que daría para varios artículos.
    • Aprovechamiento: No todos los productos primarios producidos cumplen con los estándares para su venta directa, por lo que la transformación de aquéllos que no cumplen con esos requisitos, pero que son todavía aprovechables, se pueden transformar y dar lugar a otro tipo de productos. Es el caso de los zumos o los purés envasados. Con estos productos, se reduce el desperdicio alimentario.

Para fomentar la sostenibilidad en esta fase, se pueden priorizar los productos transformados que ayuden a alargar la vida útil del alimento, hemos visto algunos ejemplos. En cuanto al envasado, por un lado, evitar productos con exceso de envase que no cumple ninguna función, y los que tengan que estar envasados por cuestión de seguridad, conservación o protección, que el material del envase se pueda reciclar, recuperar o reutilizar fácilmente.

  • Distribución: En cuanto a la distribución, lo más sostenible es reducir el transporte (las flechas azules del esquema). Para ello, una buena opción consiste en optar por productos de proximidad, o por lo menos, producidos a nivel nacional. Y en cuanto al lugar de compra, se puede priorizar también el comercio local. Hay que tener en cuenta que la distribución es una actividad generadora de empleo local, especialmente en zonas con menos industria, por lo que repartir la compra entre mercados locales y los establecimientos de la distribución, ayuda a la sostenibilidad social al mantener el empleo local. También se pueden priorizar las cadenas de distribución que toman medidas sostenibles, como la reducción del desperdicio alimentario.

  • Consumidor: Y, por último, nuestra parte como consumidor. En esta fase, destacar 2 ideas:
    • Reducir el desperdicio alimentario: Para ello, es recomendable revisar las cantidades que se compran para que no se estropee alimento en casa, conservar de forma adecuada los alimentos y aprovechar al máximo todo lo que compramos.
    • Gestión de envases: Como hemos comentado, lo mejor es reducirlo en la medida de las posibilidades, sin embargo, hay envasado que es necesario. En estos casos, lo primero es intentar aprovecharlo y ver si se puede reutilizar de alguna manera. En el caso de que no se pueda reutilizar, reciclarlo de forma adecuada.

Como hemos visto, la sostenibilidad en la alimentación es un tema complejo y también es responsabilidad de todos, ya que todos formamos parte de este sistema.

Pero no es imposible, y todas las acciones que podamos adoptar en la medida de nuestras posibilidades, hacen que el sistema agroalimentario sea más sostenible.

¿Quieres saber más sobre «Alimentos Sostenibles»?

El Instituto de Sostenibilidad colabora con Milenyo en la charla virtual «Comida Real vs Comida procesada».

Más información sobre este evento virtual aquí:

https://institutodesostenibilidad.es/milenyo-alimentos-sostenibilidad/

Nos vemos el miércoles 25 de noviembre a las 18:30h.

Referencias de Consulta

  • “La distribución agroalimentaria y transformaciones estratégicas en la cadena de valor”. Asociación de Cadenas españolas de Supermercados (ACES) y SDV consultores. Publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 2008.

https://www.mapa.gob.es/en/alimentacion/temas/consumo-y-comercializacion-y-distribucion-alimentaria/cadena_valor_tcm38-89259.pdf

  • OCU. 3 junio 2020. “Los consumidores españoles dispuestos a comer de manera más sostenible según una encuesta de OCU”.

https://www.ocu.org/organizacion/prensa/notas-de-prensa/2020/consumososteniblebeuc030620

  • OCU. 27 mayo 2020. “10 principios para una alimentación sostenible”.

https://www.ocu.org/alimentacion/comer-bien/consejos/consejos-alimentacion-sostenible

  • ONU. Objetivos de Desarrollo Sostenible. “Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”.

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-consumption-production/

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/wp-content/uploads/sites/3/2016/10/12_Spanish_Why_it_Matters.pdf

  • Informe de la Alianza Nacional contra el Hambre y la Malnutrición de España (ACHM-E). “Sostenibilidad de los Sistemas de Producción de Alimentos”. Abril 2017.

http://www.alianzacontraelhambre.com/wp-content/uploads/2017/05/guia-interactiva.pdf

  • FAO – Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Guías alimentarias y sostenibilidad.

http://www.fao.org/nutrition/educacion-nutricional/food-dietary-guidelines/background/sustainable-dietary-guidelines/es/

http://www.fao.org/nutrition/educacion-nutricional/food-dietary-guidelines/resources/es/

“Plates, pyramids, planet. Developments in national healthy and sustainable dietary guidelines: a state of play assessment”. 2016.

http://www.fao.org/3/a-i5640e.pdf

“Sustainable Diets and Biodiversity”. 2010.

http://www.fao.org/3/i3004e/i3004e.pdf

  • FIAB – Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas. “Guía al consumidor sobre Sostenibilidad”. 2017.

http://fiab.es/wp-content/uploads/2017/11/2017_GUIA-AL-CONSUMIDOR-DE-SOSTENIBILIDAD.pdf

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